Feliz Navidad y Próspero Año 2011
Viernes, Diciembre 24th, 2010De parte de todo el personal humano que integra SANCHEZ AGULLO,S.A. os queremos agradecer la confianza depositada en nosotros y desearos unas felices fiestas.
De parte de todo el personal humano que integra SANCHEZ AGULLO,S.A. os queremos agradecer la confianza depositada en nosotros y desearos unas felices fiestas.
Una agua más limpia, un medio ambiente mejor
La piel se suele curtir con cromo: el elemento químico utilizado para revestir otros metales con un acabado brillante que no pierde el lustre. Por medio del curtido de la piel con sales de cromo se obtiene un cuero suave y flexible que se puede teñir en múltiples colores.
El vertido de cromo en las aguas utilizadas para procesar las pieles se ha visto reducido en más de un 90% al limitarse la cantidad de estas sales a la mínima imprescindible para mantener la calidad que los consumidores esperan en un producto de cuero.

Pieles vegetales que respetan el medio ambiente
Una alternativa energética a los productos de desecho
Sólo un 20% del total de la piel de un animal se convierte en cuero.
En la actualidad, el exceso de grasa y tejidos que queda tras el proceso de curtido se convierte en plantas de “biogás” que utilizan un proceso de fermentación para transformar estos efluentes en una fuente de combustible alternativa.
También se han desarrollado tecnologías para convertir los despojos de piel no curtidos en subproductos orgánicos como gelatina, pegamento y otros productos proteicos.
En algún tiempo, la utilización de grandes cantidades de agua constituía una parte importante de muchos procesos de curtido. No obstante, desde el momento en que el agua se ha convertido en un recurso escaso en algunas partes de Europa, la industria del cuero ha hecho todo lo posible para modificar unos métodos en su día contaminantes.
Durante las últimas décadas, la ciencia ha ayudado a la industria de la piel a reducir su consumo de agua en más de un 60 por ciento. Esto se ha logrado por medio del desarrollo de técnicas de limpieza nuevas, la utilización de procesos discontinuos en lugar del aclarado y una gestión del agua más eficaz.
Por desgracia, la industria de la piel puede ser un factor a tener en cuenta en la calidad deplorable del aire en las cercanías de las tenerías locales. Uno de los problemas de la industria ha sido la utilización de disolventes orgánicos en la etapa de acabado de las operaciones de transformación.

Pensamos en Verde por el medio ambiente
La ciencia ha ayudado a este sector a reducir la emisión de disolventes orgánicos en un 90 por ciento para la mayoría de los tipos de cuero. Esto se ha logrado a través de la introducción de unos sistemas de mayor eficacia combinados con acabados ecológicos innovadores.
Pelo hoy, abono orgánico mañana
En los procesos de transformación de la piel, uno de los primeros pasos es la eliminación del pelo utilizando un agente desintegrante como el sulfuro. Este desecho orgánico se acumula en las aguas residuales que se envían a la depuradora local.
La ciencia ha desarrollado un nuevo proceso que reduce los residuos producidos durante el apelambrado en un 50%. En lugar de disolver el pelo que cubre la piel, éste permanece intacto y puede ser utilizado como abono por los agricultores. De este modo, se ha conseguido reducir el uso de productos sintéticos alternativos que ayudan al crecimiento de los cultivos.
Fuente: http://www.euroleather.com
El curtido de las pieles es uno de los oficios más antiguos de la humanidad.
Tuvo su origen cuando el hombre primitivo se dio cuenta de que un animal ofrecía algo más que alimento. Nuestros antepasados prehistóricos utilizaban las pieles de los grandes mamíferos como prendas de abrigo que los protegían de las inclemencias del tiempo.
No obstante, si no se le aplicaba ningún tratamiento, la piel del animal empezaba a deteriorarse con rapidez, a pudrirse y a desprender malos olores. Así pues, nuestros antepasados encontraron formas de detener este proceso natural para evitar que sus ropas se volvieran inservibles, incluso insoportables.

Tintado Manual de Pieles en Africa
Pensemos en el modo en que estos descubrimientos primitivos tuvieron lugar. Un trozo de piel que permanecía unos días expuesto al sol se volvía tieso y duro, pero se libraba de ese olor tan desagradable.
Una mejora prehistórica importante fue el curtido al humo. Las pieles se utilizaban como material de construcción para tiendas y cabañas. El humo del hogar conservaba (curtía) el cuero e incrementaba su resistencia a los elementos. Este método estaba muy extendido entre los indios americanos para hacerse sus tepées y sus tiendas indias y todavía hoy sigue siendo muy popular en algunas regiones de China.
Otro invento de éxito fué el curtido vegetal. Probablemente, todo empezó cuando las pieles se introducían en un charco de agua rodeado de árboles. Trozos de madera, corteza y hojas flotaban en el charco que contenía “agentes” naturales o químicos que curtían la piel. Este tipo de tratamiento predominó en la industria de la piel hasta el siglo XIX cuando surgió el proceso de curtido con cromo.
Durante la Edad Media, la actividad de las curtidurías se organizó de una forma muy eficaz. Se concentraban en áreas específicas en donde las materias primas (pieles, acceso al agua) abundaban en grandes cantidades. Muchas curtidurías se han ido ubicando en las mismas zonas de Europa durante más de 500 años.
No se produjeron demasiados cambios en los procesos de transformación de la piel desde la Edad Media hasta finales del siglo XVII. Pero los avances en la química del siglo XIX resultaron vitales para el desarrollo de la industria, especialmente el curtido con cromo, que utiliza las sales de cromo para curtir las pieles de los animales, así como también el uso de enzimas y muchos otros descubrimientos.
En un primer momento, la ciencia del curtido de la piel tuvo un carácter accidental. En el pasado, el curtido aprovechó las mejores técnicas de un oficio de carácter agrícola y las transformó en una industria moderna. En la actualidad, la investigación y el desarrollo constituyen un proceso sistemático que maximiza los beneficios de la piel de origen animal como un recurso natural importante, al mismo tiempo que minimiza el impacto sobre el medio ambiente.
En el futuro, la industria europea de la piel continuará desarrollando tecnologías limpias e innovadoras que aportarán soluciones a desafíos ecológicos, estéticos, de seguridad y rendimiento de gran complejidad.