Una agua más limpia, un medio ambiente mejor
La piel se suele curtir con cromo: el elemento químico utilizado para revestir otros metales con un acabado brillante que no pierde el lustre. Por medio del curtido de la piel con sales de cromo se obtiene un cuero suave y flexible que se puede teñir en múltiples colores.
El vertido de cromo en las aguas utilizadas para procesar las pieles se ha visto reducido en más de un 90% al limitarse la cantidad de estas sales a la mínima imprescindible para mantener la calidad que los consumidores esperan en un producto de cuero.

Pieles vegetales que respetan el medio ambiente
Una alternativa energética a los productos de desecho
Sólo un 20% del total de la piel de un animal se convierte en cuero.
En la actualidad, el exceso de grasa y tejidos que queda tras el proceso de curtido se convierte en plantas de “biogás” que utilizan un proceso de fermentación para transformar estos efluentes en una fuente de combustible alternativa.
También se han desarrollado tecnologías para convertir los despojos de piel no curtidos en subproductos orgánicos como gelatina, pegamento y otros productos proteicos.
Una alternativa energética a los productos de desecho
En algún tiempo, la utilización de grandes cantidades de agua constituía una parte importante de muchos procesos de curtido. No obstante, desde el momento en que el agua se ha convertido en un recurso escaso en algunas partes de Europa, la industria del cuero ha hecho todo lo posible para modificar unos métodos en su día contaminantes.
Durante las últimas décadas, la ciencia ha ayudado a la industria de la piel a reducir su consumo de agua en más de un 60 por ciento. Esto se ha logrado por medio del desarrollo de técnicas de limpieza nuevas, la utilización de procesos discontinuos en lugar del aclarado y una gestión del agua más eficaz.
La calidad del aire
Por desgracia, la industria de la piel puede ser un factor a tener en cuenta en la calidad deplorable del aire en las cercanías de las tenerías locales. Uno de los problemas de la industria ha sido la utilización de disolventes orgánicos en la etapa de acabado de las operaciones de transformación.

Pensamos en Verde por el medio ambiente
La ciencia ha ayudado a este sector a reducir la emisión de disolventes orgánicos en un 90 por ciento para la mayoría de los tipos de cuero. Esto se ha logrado a través de la introducción de unos sistemas de mayor eficacia combinados con acabados ecológicos innovadores.
Pelo hoy, abono orgánico mañana
En los procesos de transformación de la piel, uno de los primeros pasos es la eliminación del pelo utilizando un agente desintegrante como el sulfuro. Este desecho orgánico se acumula en las aguas residuales que se envían a la depuradora local.
La ciencia ha desarrollado un nuevo proceso que reduce los residuos producidos durante el apelambrado en un 50%. En lugar de disolver el pelo que cubre la piel, éste permanece intacto y puede ser utilizado como abono por los agricultores. De este modo, se ha conseguido reducir el uso de productos sintéticos alternativos que ayudan al crecimiento de los cultivos.
Fuente: http://www.euroleather.com
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